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2009/6/24

Sonidos

El concreto adquiere una textura acolchonada cada vez que percibe el rumor de sus pasos. Aquel día, la constante cercanía estremecía los adoquines de la acera y provocaba el ruido sordo, profundo, que supone un movimiento en las raíces de los árboles.

La postura firme, erguida, dejaba al descubierto el par de delicados, blancos pechos que tantas veces sostuviera entre mis manos.

El punto de encuentro era ahí, era yo, después de tanto tiempo…, y estábamos desnudos entre cientos de personas vacilantes que no reparaban en nuestra existencia, desnudos para nosotros mismos.

¿Sabes que eres la única mujer con la que puedo comportarme natural? – comencé.

Una sonrisa se dibujo en su rostro. Titubeó un par de veces hurgando en su cabeza, buscando una respuesta que nunca llegaría. Fue entonces cuando desaparecimos.

Estoy con alguien, – dijo – a veces cocina para mí y me cuida muy bien, ¿sabes? - y sonrió – Me firma una receta cada mes con la que puedo conseguir medicina de patente. Es sencillo, amable, cariñoso… -

 …mientras, yo creaba en silencio un juego de palabras “antidepresivo, anticongelante, antígeno…”

Habló por mucho tiempo, no se cuanto, una orgía de palabras ininteligibles que no pude comprender por el ensordecedor rugido de los adoquines comprimiéndose debajo de mis pies.

¿Lo escuchas? – le pregunté

¿Qué cosa? –

No es nada. ¿Doctor? –

Si, psiquiatra. Es algo mayor, veintiocho – dudó un poco – bueno, casi.

El escándalo se había tornado insoportable, me perforaba los oídos y rebotaba es sus diminutas paredes una y otra y otra y otra…

Quiero un café, vámonos -

Bah, tengo clase –

……….

Desperté veintinueve años después y a mis cincuenta y cuatro. Pudieron haber pasado cien o quizás mil años, si acaso la biología no fuera tan severa con nosotros.

Tenía una casa, un RX Sonder que aún no se ha inventado, una alberca, una biblioteca, el refrigerador lleno…

“Carajo, ¿ese ruido no pretende callar?”

…un televisor interactivo, una lavadora con secadora, una planta de alimentación solar, una vasta colección de NT’s de Jazz que tampoco se han inventado, un perro…

Estaba dormida, tranquila, recluida en sus propios pensamientos. La larga cabellera le cubría una buena parte del rostro y se movía al compás de su respiración, esa que experimentan los que sueñan que están soñando.

El tiempo nunca hizo estragos en aquel par de delicados, blancos pechos desnudos que tantas veces sostuve entre mis manos.

…un abrelatas eléctrico, un caballete, una cuenta en el banco, un traje de un Cesar Maldini que aún no ha nacido, un departamento en Marsella…

……….

Hace tiempo, cuando tenía veinticinco, estaba sentado en un vagón del metro escribiendo cualquier cosa. Una mujer joven me miraba fijamente desde la puerta. Tenía lentes.

A veces, cuando no estás conciente de lo que haces y dejas que tu mano se deslice suavemente sobre un papel aferrada a una pluma, solo a veces, puedes percibir sus miradas puestas en ti, en tu ausencia, tratando inútilmente y sin notarlo de descifrarte. Después, simplemente se van y te olvidan.

El metro se detuvo…, tomé a Bellas Artes y no la volví a ver jamás.

……….

…un ajedrez, cristal cortado en la vitrina…

No quise despertarla.

¿Sabes que eres la única mujer con la que puedo comportarme natural? – insistí.

Me miró mientras se humedecía los labios. Comenzó a hablar, pero el ruido…

“Recuerdo que en mi futuro mi cama será una puerta de tiempo.

¿Podría corregir los recuerdos que aún no vivo?”

Las ondas de sonido no cesan en el futuro, hacen que todo vibre. El sofá, las ventanas y la pintura de las paredes.

Mientras dormías, el techo comenzó a cobrar vida y una parte de el ya no existe – murmuré – las grietas crecieron tanto en la noche, que apenas rozaron las columnas y las han vencido. –

En el futuro agitó los brazos extendidos, cruzó las grietas y se fue…, y yo quedé tan solo y desnudo recostado en mi puerta de tiempo.

“¿De que sirve una puerta que no se abre? Será un muro, y el ruido…”

El ruido es tan exquisito como la codependencia

……….

Sonreía con la acostumbrada sonrisa de niña que adoraba, que adoro aún.

…es tierno, inteligente y me hace sentir estable…-

Después de esto, todo quedó en silencio.

Una raíz había logrado atravesar los adoquines y me sujetaba fuertemente por la pierna izquierda, como una enredadera que ha escalado décadas enteras el tallo de un roble agonizante por su abrazo.

¿Sabes que te quiero? – le dije

Lo se… -


Y con el tiempo...

…y con el tiempo, perdimos palabras y ganamos pensamientos, ganamos imágenes… y recuerdos.

 

Y nos quedamos vacíos

estando tan llenos, tan protegidos;

en la distancia, en las personas,

en las paredes que nos resguardan del frío,

y de nosotros mismos.

 

Te llevaste tanto de mi que hasta he olvidado las cosas mas simples…

ya no se como amarrar mis agujetas o ponerme una camisa, no se como masticar.

 

Te llevaste tanto que ayer desperté de noche a plena luz del día, miré en el espejo un cuerpo desnudo con un abdomen distinto; te llevaste hasta la cicatriz que estaba al lado izquierdo de mi ombligo. Y yo me quedé tan solo, parado en mi lado izquierdo mirando la lejanía, perdiendo palabras y ganando pensamientos, imágenes y recuerdos,  en mis propias paredes resguardado del frío…

…y de mi mismo.


2009/6/17

Junio 30, 2006

Hoy conocí a una de esas putas que se disfrazan de acompañantes, de esas que cobran dos mil a los viejos; mil quinientos para ella y el resto para la agencia.

Recordarte lejos y entre burbujas, entre el ron y el humo; recordarte como una quimera y como un lirio, como una libreta a rayas, la primer libreta, la que me hiciste. Recordar tus lazos aferrados a la cruceta, dando de tumbos y girando, como una cometa a través del espejo. Recordar las luces, la comedia, el drama... y que Dios salve el Teatro.

La palabra es una puta que huele a viejo...
Me gusta la palabra puta, huele a tierra y a azahares.... y a humedad.

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Hoy conocí a una de esas putas cuando no están de servicio, que pierden el encanto porque no cobran. Que no huelen a humedad, ni a tierra ni a perfume casero de azahares. Era una puta muy bella, pero no pude besarla...